Capablanca Dijo:

"El buen jugador siempre tiene suerte."

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Vida y Obra de Capablanca

Por: Jesús González Bayolo

¡¿CAMPEÓN PANAMERICANO?!

Cuando el cubano asombraba a los Estados Unidos, su campeón estaba de gira por Europa, y al regreso, “picado” por su popularidad, Frank J. Marshall, lo retó a un match, por una bolsa de 600 dólares. Capablanca solo pudo conseguir la mitad, pero Marshall aceptó igual y fijó las condiciones: había que conseguir ocho victorias, sin contar los empates. Capablanca ganó con score de 8 por 1, con 14 tablas. Al derrotar a Marshall, José Raúl se consideró campeón de los Estados Unidos, lo que provocó algunos incidentes, y una vez que le convencieron que no podía ser campeón de ese país, por no ser norteamericano, hizo algo parecido a Steinitz en 1866 con el título mundial: se proclamó Campeón Panamericano. Fue el primero en emplear tal denominación.

SAN SEBASTIÁN, EL PRIMERO

No abundaban los torneos internacionales entonces y su debut en ellos ocurrió en 1911, en la ciudad española de San Sebastián, lid en la que solamente podían competir aquellos que tuvieran importantes triunfos en su hoja de servicios, y algunos maestros se opusieron a la participación del cubano, por considerar que no reunía los méritos. Marshall fue su mejor abogado, al argumentar que cómo no iba a reunir méritos quien le venciera de forma tal holgada. En San Sebastián estaban todos los de la elite, menos el campeón Lasker, y allí Capablanca se alzó con el primer lugar en solitario, producto de seis victorias, siete tablas y un solitario revés frente a Rubistein. Fue su primer torneo internacional y desde ese mismo momento comenzó a pensar en la corona.

AJEDREZ MAGISTRAL

En 1913 se desempeña en dos torneos en Nueva York y gana ambos, uno de ellos con score perfecto de 11 victorias, sin derrotas ni tablas. También juega el torneo de La Habana, en el que finaliza segundo, detrás de Marshall, y escribe un libro de ese certamen. Un supertorneo cobra vida en 1914, el de San Petersburgo, en el que coinciden por primera vez los tres grandes de la primera mitad del Siglo XX: Lasker, Capablanca y Aliejin. El cubano ganó holgadamente la fase clasificatoria, único invicto, con punto y medio de ventaja sobre Lasker y Tarrasch, pero en la final el “Viejo” Lasker le sacó dos puntos y al sumar ambas fases, que ofrecían el resultado final, el Campeón del Mundo le aventajó 13,5 por 13 puntos. Aspecto curioso es que se puede considerar a San Petersburgo como el origen del término Gran Maestro. Así les llamó el Zar Nicolás II a los cinco finalistas.

Detrás de los ya mencionados quedaron Aliejin con 10 puntos, Tarrasch (8,5) y Marshall (8). Aunque ya Capablanca había lanzado un reto a Lasker luego de San Sebastián, es en San Petersburgo donde comienzan las conversaciones para un duelo por el cetro, pero la I Guerra Mundial le hirió sus aspiraciones. Entre 1915 y 1919 Capablanca triunfó en los cuatro torneos que jugó y tuvo score general de 43 victorias, 10 tablas y un solitario revés, en el Memorial Rice (Nueva York) de 1916 con el austríaco Chajes. Este detalle cobra interés por el hecho de que a partir de ahí estuvo ocho años sin perder una partida hasta que Richard Reti lo venció en el torneo de Nueva York de 1924.

SENSACIONALES DECLARACIONES

Las más sensacionales declaraciones de Capablanca a la prensa ocurrieron en 1919, luego de su victoria en La Habana sobre el campeón de Servia, Boris Kostic, 5-0, sin tablas. Dijo a un periodista del New York Times: “Yo sé más acerca del ajedrez que cualquier maestro contemporáneo. Pudiera jugar simultáneamente con los 10 mejores de los Estados Unidos y no perdería una partida. Cuando visito algún club, los jugadores se quedan mudos de asombro… Yo sé a simple vista cómo ha de tratarse una posición. Vosotros hacéis ensayos, pero yo, yo sé”- (Años más tarde, en el reinado de Anatoli Karpov, el GM yugoslavo Svetozar Gligoric dijo: -Él, como Capablanca, sabe; nosotros, ensayamos.)

LO PROCLAMAN CAMPEÓN, PERO…

Al concluir la I Guerra Mundial las Naciones Aliadas convocan en 1919 al Torneo de la Victoria, en Hastings, Inglaterra, y proclaman campeón del mundo a José Raúl Capablanca, ganador de la lid con 10,5 puntos de 11 (tablas solamente con Kostic). La noticia se difunde por el mundo entero. Como parte de la euforia por aquel triunfo, Capablanca es recibido el dos de diciembre en la Cámara de los Comunes de Inglaterra. Pero solo un mes después, en enero de 1920, declara a un diario londinense que no acepta otro título que no sea el conquistado tablero por medio frente a Lasker, y que partiría hacia Holanda a entrevistarse con el maestro alemán. Luego hubo una confusión, que hizo a Lasker renunciar a su título a favor de Capablanca, pero nuevamente el cubano lo rechazó, conversaron y todo quedó listo para el duelo en la cumbre.

¡TRES HURRAS POR CAPABLANCA!

El 15 de marzo de 1921 a las nueve de la noche, en los salones del Unión Club, comenzó la primera partida del match. Sería proclamado vencedor quien llegara a ocho victorias, sin contar las tablas, pero sin en 24 esto no había sucedido, triunfaba quien se encontrara delante en el marcador, y en caso de empate el monarca retenía la corona. Duró solo 14 partidas. Capablanca ganaba cuatro por cero con 10 tablas, pero Lasker, agobiado además por el calor (después de la segunda ronda el match se trasladó para la playa y se jugaba de noche para propiciarle mejor clima al visitante), envió una nota el 21 de abril de 1921 al doctor Rafael de Pazos, árbitro principal, anunciando que resignaba. Capablanca era -y lo es todavía- el único ganador del título en calidad de invicto.

Quedaba en 27 el número de años para Lasker como campeón, récord que todavía se mantiene. En una crónica para el Telegraff de Ámsterdam, fechada en La Habana el 30 de abril de 1921, escribió Emanuel Lasker: “Cuando Steinitz se vio perdido en la última partida de nuestro match, se levantó exclamando: ¡Tres hurras por el nuevo campeón mundial! Estas palabras me conmovieron. Es para mí un timbre de orgullo repetirlas ahora ante el
mundo ajedrecístico”.

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